Sóloelamorledasentidoalser
-Ya basta- decía la joven mientras sus amigas la empujaban con sus ojos vendados.- Odio esto y las haré pagar. Lo juro.
Esa misma tarde sus amigas habían ido en su búsqueda, obligándola a vestirse con un hermoso vestido violeta con volados, le habían arreglado el pelo y puesto delicadas flores que evitaban que su cara fuese interrumpida por castaños mechones rebeldes.
La habían vendado cuando habían salido de la casa amenazándola de que no preguntara ni nada por el estilo que era una sorpresa.
Los primeros veinte minutos ella torturó a sus amigas con preguntas que nadie se tomó la molestia de contestar. Ya cansada, abandonó el interrogatorio.
-¿Esto es arena? – dijo molesta – Oh genial. Ahora como no veo me iré a la mierda y será solo culpa suya – dijo con ironía.
- Cierra el pico de una vez, arruinarás las cosas – la regañó su amiga.
- Me pondré a gritar si no me dicen ya dónde estoy – amenazó la chica.
-Solo espera un momento.
Silencio y más silencio. Sólo las pisadas se escuchaban
-Siéntate – le ordenó una.
- Y si no… - antes de poder terminar su frase una de sus amigas le había doblado las rodillas y se encontraba sentada como un indio en el suelo
- ¿qué demonios te ocurre?- dijo molesta.
-Vuelve a pronunciar una palabra y destruiré la sorpresa – dijo enojada y exasperada su mejor amiga.
- lo lamento, pero apúrense – suspiró.
Escuchó unas risillas y pisadas alejarse. Genial, se dijo a sí misma, la habían dejado sola.
De repente una melodía comenzó a sonar. Una muy hermosa.
Unos brazos le rodearon la cintura y la atrajeron contra su pecho.Aunque sus instintos decían que podía ser cualquier hombre y debía alarmarse, su corazón sabía que era él, conocía aquel tacto y el aroma como el suyo propio, asique optó por dejarse llevar por sensaciones magnas.
-Relájate – susurró en su oído.
Se le llenaron de mariposas la panza y un cosquilleo rodeó su cuello produciéndole un escalofrío
- ¿tienes frío? – preguntó preocupado.
-No, eres tú – Rió – Me pones así.
-¿Fría? – dijo él recorriendo su cuello con la punta de su nariz
- Muy gracioso – Ironía de nuevo, la favorita de la joven – me refería a los nervios.
- ¿te pongo nerviosa?- ronroneó él.
- en cierta forma… si-
- es algo bueno eso – dijo seguro.
-¿Y cómo lo sabes?
- porque me pasa lo mismo y se llama amor, no nerviosismo querida
Una automática sonrisa se dibujó en ambos rostros.
-¿ Puedes sacarme la venda de los ojos?- pidió ella
-Claro que no. Dejaré que las sensaciones actúen primero, luego los ojos
- No es justo,- murmuró refunfuñada- ¿ por qué tu sí puedes mirar?
-¿quién te dijo que sí? – rió él.
Tomó las manos las manos de la joven y las llevó a su cara, sorprendida al ver que el también tenía sus ojos vendados rió nuevamente.
-¿Qué es tan gracioso?
- Esto- sintió con sus manos todavía en su rostro como arqueaba una ceja
– estar los dos vendados en un lugar dónde no tengo idea de que hay, con una persona que me roba el aliento.
- Se le llama amor – repitió él.
- No quiero llamarlo de ninguna forma, quiero sentirlo.
Acto seguido el joven tomó su cara y la acarició en cada centímetro de piel memorizándola, por supuesto ella hizo lo mismo. Suaves caricias y risas teñían el aire y el ambiente de felicidad.
Él se alejó de ella repentinamente sólo para tomarla en brazos y levantarla.
-me voy a caer – dijo ella.
- Lo dudo – contradijo él – en todo caso, si es que caeremos. Caeremos juntos.
No pudo evitar la sonrisa, en ese mismo tiempo él la abrazaba mientras la melodía seguía sonando a sus espaldas.
-debes tener una sonrisa deslumbrante – tras este cumplido, ella se sonrojó.
- permíteme…
En ese mismo momento la música dejó de sonar y sus respiraciones y corazones formaban una armonía musical increíblemente sincronizada.
El tacto de ambos estaba perdido en el elixir del existir del otro, cada partícula estaba unida. El viento suave y cálido los arropaba y ella no dejaba de soñar con su primer beso.
Como si el joven le leyera la mente, colocó sus en su pecho mientras con una tomaba su cintura y con la otra la nuca, dándole ligeros mimos que provocaban su éxtasis. Sería un momento mágico en aquella playa perfecta.
-Se llama amor – dijo él con voz gruesa que le derritió hasta el último hueso.
Lentamente sus labios se tocaron y el mundo de ella sufrió una metamorfosis, una hermosa metamorfosis.
El ritmo era tranquilo, tierno y cargado de amor. Los labios de aquel joven eran el paraíso para ella, automáticamente sabía que lo amaba. Corrió sus manos del pecho y las enroscó en su cuello y lo atrajo más hacia sí misma. Quería más de él, lo quería todo.
Cada beso y caricia la volvían más y más loca, pero tuvo que separarse para respirar.
-Esto fue mágico – susurró ella aún en sus brazos, se sentía tan bien, tan protegida.
Sintió como los brazos del joven subían hasta su cabeza y sacaban la venda,ella imitó el gesto con sus manos..
Al instante en que sus miradas se encontraron, lo supo.
No era un joven cualquiera, era la reencarnación del amor en la tierra, era su amor.
-Ya lo sabes- dijo él con una sonrisa.
- Se llama amor – dijo ella y volvió a besarlo.
Adaptación personal:
que tengas un feliz día, especialmente por los gallegos.
Juancito
( Si al final lo que nos queda es el amor )